Aquí tienes la historia de Deena Varshavskaya

Crecí en Siberia, donde mi padre era un periodista político. Él me enseñó a cuestionar todo a mi alrededor y no tomar nada en serio. Mi madre era una inconforme por naturaleza, mejor expresado por el hecho de que, si quería algo, nada la podía parar. No importaba cómo funcionara el sistema o lo que la gente alrededor suyo pensaba; ella impuso sus propias reglas.

Estos dos rasgos–cuestionar todo y no tener miedo de ir tras lo que quiero–definen quién soy.

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A mis 16 años cuando me mudé a los Estados Unidos, sabía que no iba a aceptar un trabajo común de 9 a 5 como carrera. Mi tiempo tenía que ser invertido en algo grande, que fuera mi opción de vida a largo plazo y, lo más importante, algo que fuera muy apasionante.

Me presenté a la Universidad de Cornell decidida a encontrar mi pasión.

En la universidad me mudé rápidamente de un tema a otro buscando mi pasión, tomando clases que van desde la psicología, la informática, neurociencia, bellas artes hasta finalmente el cine.

Aunque el aprendizaje siempre fue muy divertido, no podía sentirme motivada de manera suficiente por los objetivos académicos establecidos en ese ambiente artificial.

Ver: 4 preguntas sencillas que te ayudarán a encontrar tu pasión

Esto me llevó a salir de Cornell sólo dos clases antes de la graduación. Más tarde comprendí que la solución de problemas y la construcción de cosas a partir de oportunidades era lo que más me motivaba.

Hoy, soy afortunada de decir que, he encontrado mi pasión y estoy haciendo lo que me gusta –la construcción de una nueva empresa en torno a un conjunto de problemas que creo necesitan ser resueltos.

Sin embargo, sigo observando a la gente de todas las edades luchando por encontrar un trabajo que les guste. Al observar mi camino he llegado a estos 4 aprendizajes:

1. Cuando sabes que las cosas no salen bien, retírate rápido

Mucha gente odia su trabajo y saben que quieren hacer algo diferente, no obstante, se quedan por años en sus puestos de trabajo odiándolos y sintiéndose insatisfechos. Su principal razón para no dejarlo es que no han imaginado qué es lo que realmente quieren hacer.

Ver: Si tu trabajo no te hace sentir estas 6 cosas, llegó el momento de renunciar

Esta forma de pensar es errónea porque nunca vas a aprender o descubrir tu carrera ideal dándolo todo por sentado y sin pensar en ello. Si la situación actual no funciona, tienes que encontrar algo más.

Yo personalmente he dejado varios empleos antes de tiempo, no sólo sin saber lo que voy a hacer a continuación, también sin ahorros para sobrevivir por algún tiempo.

El último trabajo que dejé, fue algo rápido, ya que tenía ganas de hacer mucho más y la empresa no necesitaba lo que yo quería dar; estuve unos 9 meses y me sentía en una posición en la que yo estaba simplemente intercambiando mi tiempo por dinero.

Frustrada, traté de dar retroalimentación a la administración a lo cual respondieron con mi aviso de despido sin mucha planificación. Para mi sorpresa, me ofrecieron dos semanas de indemnización, las cuales fueron bien recibidas ya que no tenía dinero para sostenerme.

En todos los escenarios, llegué a la conclusión de que salir era lo correcto, ya que esto me obligó a seguir buscando mi siguiente paso con urgencia y finalmente encontrar la compañía que ahora quiero construir.

2. Sigue tu curiosidad

A pesar de no tener una visión clara de tu carrera, puede causarte curiosidad las cosas que no son claras en tu vida. Es importante que la sigas y descubras tus intereses menos obvios.

La razón por la cual esto es importante, es que estos intereses aprovechan tus motivaciones únicas que te separan de los demás. Buscar lo que te gusta te pone en un camino de desbloqueo y hace que mentalmente estés dispuesto a experimentar cosas nuevas sin sentimientos negativos.

Ver: Si vas a fracasar, que sea haciendo lo que te gusta

Un ejemplo clásico es la curiosidad de Steve Jobs por las tipografías, lo que le llevó a asistir a una clase aparentemente inútil de tipos de letra y desarrollar su sensibilidad de diseño. Más tarde, esta sensibilidad se convirtió en una parte esencial de los ordenadores de Apple y un diferenciador principal del resto de marcas.

Una buena manera de sintonizarte con tus intereses es preguntarte qué harías si tuvieras mil millones de dólares.

Para el tercer año de mi universidad todavía no me gustaba ninguna asignatura, había probado muchas de las disciplinas y sentía que estaba en un callejón sin salida; frustrada, finalmente me obligué a pensar en lo que yo estaría interesada en hacer si el dinero no tuviera importancia.

Para mi sorpresa, me llevó a fantasear con el dibujo y la pintura. También me di cuenta de que estas dos disciplinas eran como algo prohibido. Yo creía que mis padres pensarían que yo no iba a ser alguien en la vida si me dejaba llevar por el arte. De todas formas siempre debes pensar en lo que a ti te hace feliz.

3. No hagas del dinero tu principal consideración

Mi primer emprendimiento fue en la ciudad de Nueva York. En ese momento, tenía préstamos universitarios e ingresos limitados pues trabajaba independientemente como editora de vídeo, y vivía con mi padre y madrastra en Nueva Jersey.

Ver: ¿Quieres ser un mejor emprendedor? Termina la universidad

Uno de los socios de mi primer negocio invirtió una pequeña cantidad de dinero en la empresa–lo suficiente como para hacer lo básico, como abrir una pequeña oficina en Manhattan.

Si estás buscando pasar tu vida haciendo algo que te gusta, la mejor manera de empezar es tratar a las preocupaciones financieras como algo secundario.

Si el sentido práctico de lo que haces y la cantidad de dinero que ganas son los criterios principales, limitarás al instante tus opciones, por lo que es predecible que llegar a hacer lo que amas será difícil.

Ver: ¿Cómo emprender con poco dinero? Aprende aquí cómo lograrlo

Por otro lado, si permites seguir tu curiosidad, te encontrarás en la posición de poder y, finalmente, en la posición de ganar dinero en tus términos.

4. No establezcas un techo artificial para ti mismo

Tu techo profesional es fijado por ti mismo.

En algún momento del pasado, contraté a una diseñadora y no le di un título oficial. Cuando empecé a recibir correos electrónicos de ella me di cuenta de que había agregado la palabra “Junior” a su título de diseñadora.

Me pareció bastante sorprendente, ya que nunca se había discutido ese título. Para ella, esto era una manera de limitar la cantidad de responsabilidad que asumió, así como las expectativas que otros tendrían de ella.

Desde entonces, he visto muchos ejemplos de cómo las personas definen sus propios techos y evitan la responsabilidad y el crecimiento. Si lo haces por elección, lo respeto. Por otro lado, si quieres más crecimiento, entonces no te escondas detrás de la creencia de que alguien más tiene que ayudarte a hacer lo que quieres hacer.

#EmprendeTuHistoria

Deena Varshavskaya vive en San Francisco y es la fundadora y CEO de Wanelo, un “centro comercial digital” utilizado por millones de personas para buscar y comprar productos en línea.

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