Las grandes ideas no van a cambiar el mundo, y las tuyas tampoco

El mundo no cambia por las grandes ideas, sino del resultado de hacerlas realidad.

¿De qué te sirve tener grandes ideas si no estás haciendo nada al respecto? No existe un premio que reconozca a las personas por sus magníficas ocurrencias, a menos que estos salgan y las hagan realidad.

¿O, acaso Steve Jobs fue reconocido por sus ganas de cambiar al mundo; o Sergey Brain y Larry Page recibieron un premio por su extraordinaria idea? No! Estos emprendedores fueron reconocidos por su valor para salir y hacerlo, y sobretodo, por el resultado de haberlo intentado. 

Las ideas, y sobretodo las geniales, se han convertido en un tabú en el mundo del emprendimiento. Se volvieron un requisito indispensable para emprender, para renunciar a tu empleo y cambiar de vida. En otras palabras, las grandes ideas se convirtieron en la nueva gran excusa para hacerle quite a tus sueños y proyectos. 

Nos hemos convertido en unos expertos de las excusas. Hasta las buenas ideas terminaron siendo una razón para no actuar.

Hoy en día, es común escuchar a las personas decir: “cuando se me ocurra esa gran idea renunciaré a mi empleo…cuando tenga esa grandiosa idea me convertiré en emprendedor… cuando se me ocurra cambiarán muchas cosas!”

Sinceramente, las grandes ideas son una completa estupidez. Sí, y lo digo con decepción, ya que las grandes ideas más allá de cambiar el mundo se convirtieron en un impedimento para intentar algo nuevo. Las ideas por si solas no harán la diferencia, tener ideas no es suficiente. 

Es por esto que hoy les presento una teoría: Quizás, todos nosotros, los que rodeamos el mundo de los negocios, nos hemos centrado o hemos abordado mal el tema del emprendimiento; le hemos dado una importancia a las ideas que no se merece, y hemos dejado de lado lo que realmente cambia el mundo: la ejecución.

Libros recomendados:

Y si no, que lo diga el sistema educativo donde se premia en los salones de clase a quien piensa diferente, al que imagina por fuera de la caja y analiza las cosas con una perspectiva distinta…a quien piensa pero no hace, a quien a la hora de actuar se vale de excusas como falta de dinero, carencia de equipo de trabajo y demás para ponerle fin a su espíritu innovador.

El mundo no cambia por tus grandiosas ideas, cambia por lo que hagas con ellas. Comparte en Twitter

Ahora bien, la ejecución, esa parte difícil del emprendimiento y los negocios, debe retomar su importancia y ocupar el puesto que nunca debió abandonar.  

La ejecución te aleja de tanto análisis que no contribuye al desarrollo de grandes proyectos, la ejecución te enfoca en lo importante, en el hacer y no en el divagar, te enfrenta a lo difícil, te regala experiencia y te nutre de conocimiento práctico. 

Analiza lo siguiente:

El mundo no cambio porque alguien quiso conectar al mundo por medio de una red social, el mundo cambió porque Mark Zuckerberg salió y lo hizo.

Los países no saben qué hacer con Uber y Airbnb no porque alguien soñaba con estas ideas de negocio, sino porque dos emprendedores hicieron realidad un sueño de economías compartidas en cada una de sus industrias.

Ellos cambiaron el mundo porque se atrevieron a hacerlo. 

Adicionalmente, hay otra mala noticia para los nostálgicos de las grandes ideas:

La realidad nunca terminará siendo lo que fue una idea. Amazon fue un pensado como una venta de libros en internet, hoy es uno de los grandes jugadores del comercio electrónico, proveedor líder de servicios de almacenamiento y computación, y un gigante del entretenimiento…

Todo eso a partir de una idea. Una idea que contó con la suerte de tener a Jeff Bezos quien no tuvo miedo de hacerla realidad. 

Así que no te quedes esperando una idea perfecta, que el tiempo y la realidad la transformará por completo.

Ahora, si haces parte de la OMPI (Organización Mundial Protectora de Ideas), una organización que solo leerás aquí, y que se encarga de proteger y darle resguardo a tus ideas más preciosas, ejerciendo una vigilancia para que nadie te las vaya a robar, queremos hacerte saber que tus ideas más preciosas no valen un peso, y si no eres capaz de compartirlas por temor a que te las roben, es porque estás no son lo suficientemente buenas para ser ejecutadas. 

El cambio en el mundo:

Personalmente, pienso que el cambio es el resultado de tres factores: una idea sólida, un emprendedor y la ejecución.

Un elemento por sí solo no va a hacer la diferencia; una idea sola no es un emprendimiento, un emprendedor sin ideas y sin ejecución no es un emprendedor, y la ejecución sin una idea planificada, es sencillamente, una pérdida de tiempo. 

Deja de proteger tu idea como si esta fuera única, con seguridad que alguien más ya la tuvo y la llevo a cabo de su propia manera. Porque si no te has dado cuenta, es la combinación de la idea y el emprendedor lo que puede surgir efecto, no solo una de las partes. 

Propuesta:

La invitación es bastante simple. ¿Tienes una idea? Haz algo al respecto con ella: investiga, comparte, analiza y ejecuta… Hazlo hoy. 

No te quedes esperando ese momento de iluminación donde te llegara la fórmula para cambiar el mundo, eso no va a ocurrir.

Recuerda que este mundo no vive de ideas, las cajas registradoras no se mueven por esa idea de negocio que tienes… La economía mundial funciona porque hagas algo al respecto. Funciona cuando decides levantarte y ejecutas, cuando planeas y vendes. 

Tienes dos opciones: imaginarte todo lo que puedes conseguir con tus ideas, o salir y hacerlas realidad. Decide cuál genera mayor impacto.

Emprende tu idea. 

Continuar leyendo: Cómo construir un blog del que puedas vivir

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