El poder de las excusas para destruir tu sueños

Siempre habrá alguna. Siempre las tendremos a la mano, y si no dejamos de pensar ni empezamos a hacer, a diario irán surgiendo excusas, las mal llamadas razones, para no emprender nuestra idea de negocio.

Y resulta, que a diferencia de las razones, las excusas no tienen ningún fundamento; sí, así es, las excusas son simples justificaciones que nos damos para no hacer, para no empezar y para no creer.

Y en el caso de aquellos que quieren crear su propia empresa, las excusas se han convertido en esa herramienta efectiva que justifica su falta de compromiso, dedicación y empeño.

Sucede que en el mundo del emprendimiento hay una particular relación entre las ideas y las excusas; las primeras tienen dos caminos: se convierten en un aliciente o representan una excusa más para no empezar.

El mejor ejemplo está en que la mayoría ha llegado a la conclusión en que si tuvieran esa gran idea, hace rato hubieran renunciado al trabajo y decidido emprender. Sin embargo no nos decidimos: ni creemos en las ideas que ya tenemos, ni abandonamos la seguridad de nuestro trabajo.

Cada quien decide qué función darle a sus ideas; una función pasiva o activa de sus sueños. Comparte en Twitter

Sin compromiso para emprender, pero con miedo de hacerlo

Ahora bien, existe otro escenario, donde se encuentran esos que no tienen compromisos ni responsabilidades que asumir, que tienen una mayor libertad para fracasar e intentar nuevas cosas, y que sorprendentemente andan en busca de excusas…

La realidad es que están un poco peor, a un paso más allá, cercanos de alcanzar una vida que se va pasará sin pena ni gloria, pensando en lo que pudo ser y no fue, analizando banalidades, cuestionando ¿qué montar? ¿qué hacer? ¿Qué nos apasiona? En fin…

El éxito esta hecho para aquellos que salen y lo buscan, no para quienes lo idealizan desde su zona de confort(mismo).

Las excusas

Y es que excusas hay muchas, que es muy difícil, que no hay socios, que no hay dinero, ni ideas, ni tiempo, que es mucho por hacer, las responsabilidades…

Y así podríamos seguir buscando y buscando razones para no hacerlo: es como si hiciéramos, a diario, una lluvia de ideas para encontrar soluciones creativas a nuestra mediocridad.

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Hay una bien particular y común, esa que plantea que no empezamos por que puede no resultar, porque podríamos fracasar…y resulta que sin intentarlo ya estamos concluyendo y dándonos razones para no creer en esa idea que tenemos.

Si nos pasamos la vida en esas, jamás podremos descubrir si nuestras ideas tienen algún valor, y peor aún, nunca podremos darnos la oportunidad de alcanzar el éxito, brindándole nuestras ideas y soluciones a quien las podría necesitar.

Ver: Descubre si esa idea negocio que tienes puede ser exitosa o no

Nadie antes de emprender sabe como resultará, ni el que fracasó y mucho menos el que tuvo éxito. Comparte en Twitter

Lo que si sabemos es que solo existen dos finales: podremos decir que lo intentamos y no resultó, dejándonos grandes enseñanzas, o dar con la idea en el momento indicado, para un mercado indicado, logrando así tener éxito.

Por eso debemos creer, vale la pena luchar contra las bajas probabilidades y la incertidumbre, contra la poca fe y la desconfianza que nos puedan tener.

Debemos aceptar que todo este tiempo hemos utilizado las excusas para camuflar nuestro temor al fracaso.

Y es entendible, nadie ha dicho que es fácil, es más, nunca lo será, pero si logramos pasar por encima de la excusas, y del temor al fracaso en si mismo, habrá valido la pena, o al menos habrá valido intentarlo.

Ya que esto significa que hemos podido enfrentar el mayor obstáculo que se presenta a la hora de emprender: que es vencer nuestra propia mentalidad de querer todo fácil, y que asume que todo intento debe resultar en el éxito.

Porque si hay algo que podemos permitir, son las excusas que otros tengan respeto a nuestras ideas, pero jamás a las excusas que nosotros mismos nos imponemos para quedarnos en lo mismo de siempre.

Las excusas son y serán razones válidas para no emprender. No creer en ellas nos va a permitir alcanzar eso que soñamos.

Es por eso que la única decisión que hay que tomar a la hora de cambiar nuestra vida, es si creer en nuestros sueños o creer en las excusas. De igual forma, ambas son creación e invención nuestra.

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