No solemos hablar de historias personales, pero cuando conoces a Richard Branson, simplemente tienes qué contar cómo fue que ocurrió y cuáles fueron la enseñanzas que dejó esta experiencia inolvidable.

¿Dónde ocurrió?

Recientemente en Bogotá, Colombia se llevó a cabo el World Business Forum un evento realizado por WOBI donde se habla de negocios, emprendimiento y liderazgo, y cuyo invitado estrella era Sir Richard Branson. Allí lo conocí.

Es simple hecho de recibir la invitación y participar en el evento ya era una experiencia increíble. Conocer a tantas personas, rodearse de expertos y escuchar de primera mano lo que los líderes y grandes personajes tienen para decirte es algo que no tiene precio.

Ahora, cómo llegué a Richard Branson?

Tener al frente a una persona que admiras como Richard Branson, y no por la cantidad de dinero que tiene, sino por su estilo de vida emprendedor e impacto que ha generado en el mundo es algo que te pone a temblar.

Es Richard Branson pensaba. El de los libros, el de Virgin, el del globo…el que viene caminando en mi dirección.

Cuando lo vi a unos 20 metros de distancia, me impactó bastante ver su pelo extremadamente blanco, lo miraba mientras buscaba afanadamente mi lapicero y su libro El Estilo Virgin, llevaba mucho tiempo esperando esto.

Venia caminando en mi dirección, se fue acercando y aun no lograba encontrar el lapicero…buscaba en todos los bolsillos y no aparecía. En la maleta tampoco.

Cuando estuvo a unos pocos metros de distancia le vi sus años encima, 65 para ser exactos. Sinceramente yo me lo imaginaba más joven; las fotos y el maquillaje hacen maravillas, pero eso era lo de menos, era Richard Branson.

firma de richard bransonEso sí, su actitud era la misma que promueve en sus libros y en eventos de alto impacto, un señor tranquilo y riéndose de la manera como temblaban mis manos.

Lo primero que le dije, en un inglés bastante básico y lejos de lo refinado de su inglés de Inglaterra fue que si por favor firmaba mi libro (could you please sign my book…).

Amablemente me respondió por supuesto; le entregué su libro y mi lapicero que al fin había encontrado en un bolsillo luego de tanto desespero.

Le dije mi nombre y me pidió que se lo deletreara…

Diego… D…I…E…G…O

Mientras le deletreaba mi nombre pensaba en su ligera dislexia, y en si sería capaz de escribir bien mi nombre en las primeras páginas de mi libro. La verdad es que no importaba, podría tener todos los tachones del mundo, mal escrito y aun así ese libro se convertiría en una muestra de que los sueños se alcanzan si se trabaja con esfuerzo y dedicación.

Al final, ahí estábamos él y yo, él firmando y yo recordando cada capítulo y enseñanza que su experiencia había dejado en su libro. Era él, el que mencionó la carta de su madre, el que dio 10 consejos para ser exitoso en los negocios y en la vida.

Lo tenía al lado firmando mi libro e impactando mi vida. Perdón que lo repita, pero era Richard Branson.

Cuando terminó de firmarlo ya tenía mi segunda pregunta lista, ya la tenía preparada en mi mente desde que lo vi: Muy malo si te tomas una foto conmigo? (too bad if i ask for photo with you?) Aquí no importaba la semántica, la buena pronunciación o el uso de palabras adecuadas en inglés… Aquí importaba que me entendiera y que dijera que sí. Nada más.

Sir Richard, en su carisma, me dijo que no había problema, no problem at all (o al menos eso fue lo que entendí).

Cuestión de fe

richard branson y diego ortizAntes de hacerle la pregunta, antes de firmar el libro, y mientras buscaba desesperadamente mi lapicero, ya tenía mi celular en la opción de cámara. Así de fe me tenía y le tenía a su respuesta.

El problema era que tenía la cámara mirando para adelante y no había quien me tomara la foto…Empecé a temblar nuevamente, no sólo porque él estaba esperando para una selfie conmigo, sino por mi sistema nervioso que constantemente me hace temblar…

Luego de varios intentos logré hundir la opción para voltear la cámara. No podía creer que me estaba tomando una selfie con la persona que mejor ejemplifica el emprendimiento en mi vida. Lo tenía al lado con su tic de hacer un sonido entre los dientes cada vez que posaba para una foto.

Era tanto el temblor que tome la mayor cantidad de fotos posibles, esperando (lleno de fe) que alguna saliera bien. Le dije que estaba temblando mucho (i’m shaking a lot), él se rió y me dijo que estuviera tranquilo.

Un sistema nervioso que tiembla por sí solo sumado a tener a Richard Branson al lado no son factores que suman para que haya una buena foto.

Sin embargo, y aquí viendo un mensaje de agradecimiento a quien sea que se le haya ocurrido la idea de ponerle ese estabilizador a la cámara de mi iPhone… Las 3 fotos quedaron excelentes.

Gracias Apple, Richard y yo te lo agradecemos.

Las enseñanzas

Luego en el evento, lo vi pasar un par de veces, con su camisa de la selección Colombia y el número 10 diciendo Richard. En el evento habló de sus inicios, de sus nuevos proyectos y experiencias de vida que lo han convertido en el Rolling Stone del emprendimiento.

Mi enseñanza o mayor agradecimiento fue saber que estamos haciendo las cosas bien. Es posible alcanzar los objetivos que te propones; es posible alcanzar tus sueños si estás dispuesto a trabajar con constancia, y sobretodo, si eres capaz de nunca creerte que no eres lo suficientemente bueno para lograrlo.

Conocer a Richard Branson ejemplificó esto para mí. 

Finalmente, este evento y conocerlo fue una forma de celebrar esta comunidad de emprendimiento. Sin embargo no podemos quedarnos allí, si bien una foto es importante y produce felicidad, me genera mayor entusiasmo saber que estamos generando un cambio.

Estamos emprendiendo. Estamos impactando a quienes quieren emprender como estilo de vida por medio de Emprendiendo Historias.

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